27/7/2014

Relatoria de Libertad de Expresión

Buen reportaje a la directora saliente, la amiga Cata Botero, acá

26/7/2014

Efedrina: Perder la inocencia

Inocencia política, a uno, le queda poca. Pero un momento importante en esa pérdida puede localizarse en el 2009. Página dedicó varias tapas, varias investigaciones "a lo Página", grandes editoriales, a señalar las vinculaciones entre el candidato opositor De Narváez, y el tráfico de efedrina (por ejemplo, acá y acá). Para que quedara claro, con foto de De Narváez como gran asesino, y foto de traficante como gran criminal. Uno pudo pensar (por suerte no era mi caso) que el diario tenía ciertas prioridades incondicionales, y entre ellas el reconocimiento como central a la lucha contra el narcotráfico. Pero no: lo único que importaba era la operación de prensa a favor del gobierno. Hoy, que ya queda en claro que la vinculación con la efedrina es menos la de De Narváez, y plenamente la de Néstor y Cristina, la respuesta es el silencio y el ocultamiento: la efedrina no importa, el narcotráfico no importa, la gran criminalidad no importa. Ya no hay tapas, no hay editoriales, no hay fotos, no hay investigaciones: Por qué el acaso vínculo de ayer ameritaba grandes reflexiones, y el obvio vínculo de hoy exige el silencio?  

En el mejor caso, se trata de un razonamiento inaceptable: se debe tapar todo lo que afecte al gobierno, porque hay fines mayores. Error, y muestra clara de la inmoralidad nauseabunda de los tiempos: no hay fin mayor (los juicios, la lucha contra las "corporaciones") que justifique permitir que la política se alimente con dinero sucio. De ese modo la lucha contra las "corporaciones" pasa a ser un chiste, la idea de los derechos humanos un cuento, una forma de encubrimiento, una coartada. La alarma frente a la tal vez efedrina de ayer no es compatible con el silencio frente a la segura efedrina de hoy. En el peor caso, se trata de beneficiarse, directa o indirectamente, del negocio: la idea de que no se pueden vaciar las arcas del gobierno que provee. En cualquier caso, el sueño de la inocencia quedó atrás: estamos rodeados.

pd.: G.Ocaña, política a la que no votaría nunca, dando buenos datos sobre el tema, que ella conoció de cerca, acá.

25/7/2014

Justicia dialógica (prólogo)


El libro "Por una justicia dialógica," que publicamos en la colección de Igualitaria, es un pequeño gran éxito, que celebramos. Aquí, el prólogo de la obra, que escribimos con Paola B.


Dentro de nuestros sistemas institucionales, resulta habitual que un tribunal (pongamos, la Corte Suprema) revise los contenidos de una ley, para determinar finalmente si la misma es válida o no, a la luz de lo que exige la Constitución. Dicha situación, tan común, plantea al menos tres preguntas de enorme relevancia pública.

La primera pregunta se refiere al modo en que se lleva adelante la revisión judicial. La cuestión es: ¿Por qué es que los jueces, y no los legisladores, quedan a cargo de la tarea principal, en materia de interpretación constitucional? ¿Por qué es que se asume que los legisladores, como representantes del pueblo –de todos nosotros- van a conocer menos, o van a tratar peor que los jueces, a los fundamentales valores constitucionales? Lo cierto es que, si existen sesgos o dificultades en la interpretación de lo que dice la Constitución, dichos sesgos nos afectan a todos (y también a los jueces), y no sólo o fundamentalmente a los legisladores.

La segunda pregunta se refiere a lo que podríamos llamar la cuestión democrática, involucrada en la reflexión anterior. La pregunta sería la siguiente: ¿Es aceptable que, en el marco de una comunidad democrática, los jueces asuman el derecho a pronunciar la “última palabra,” respecto de cómo resolver los problemas constitucionales más básicos? Para decirlo con algún ejemplo: luego de un proceso de disputa muy intenso, nuestra comunidad puede dictar una ley para regular (del modo en que sea) el aborto o el uso de armas, pero sin embargo los jueces pueden decirnos que, en verdad, no estamos autorizados a contar con una ley de ese tipo. Y ello, a partir del modo en que ellos consideren que deben interpretarse algunos artículos constitucionales, referidos, por caso, al derecho a la vida, el derecho a la libertad, etc. Alguien podría decir, contra dicha posibilidad, que una cosa es que los jueces participen de estas difíciles discusiones sobre el significado de la Constitución, y otra muy diferente es que ellos se arroguen el derecho exclusivo de intervenir en tales asuntos, o asuman, simplemente, que gozan del derecho a pronunciar la “última palabra” al respecto.

La tercera pregunta nos remite a un problema de diseño institucional. La cuestión sería la siguiente: ¿Por qué es que hemos adoptado un sistema institucional tan rígido, en donde las relaciones entre los poderes aparecen marcadas por formas tan toscas como las hoy todavía dominantes (i.e., jueces que validan o invalidan una ley, como si los problemas constitucionales fueran del tipo “todo o nada”)? ¿Por qué no es posible pensar en un diseño institucional diferente, en donde los jueces –desde sus especiales conocimientos- ayuden a los legisladores en la creación de normas jurídicamente más sólidas o menos cuestionables; o el Poder Ejecutivo (en lugar de, simplemente, “vetar” o no una ley) comience a cooperar con los legisladores para que estos mejoren lo que han hecho?

El constitucionalismo dialógico nos remite a una práctica (impulsada, en muchos casos, desde el Poder Judicial) que se ha venido desarrollando desde comienzos de los años 80, y que responde de un modo novedoso y por demás interesante, a las tres preguntas anteriores.[1] A pesar de que existen formas muy diferentes de concebirlo, el constitucionalismo dialógico vendría a decirnos que los asuntos constitucionales fundamentales deben ser resueltos a través de una conversación extendida, persistente en el tiempo, y que debe involucrar a las distintas ramas del poder, tanto como a la propia ciudadanía. Tomemos el siguiente ejemplo: cuando la Corte Suprema Argentina, en el caso referido a la contaminación del Riachuelo, convocó a una serie de audiencias públicas en las que intervinieron representantes de los distintos poderes y las distintas jurisidicciones involucradas, tanto como representantes de los grupos más afectados por la contaminación, a los efectos de encontrar colectivamente una solución al tipo de problemas estructurales que estaban en juego, la Corte llevó adelante un atractivo ejercicio de tipo dialógico. En primer lugar, y contra lo que era habitual, la Corte no asumió que los problemas constitucionales en cuestión referían a temas sobre los cuales los tribunales podían reflexionar y decidir con independencia de lo que sostuvieran los poderes políticos. Por el contrario, la Corte entendió que el asunto en cuestión requería de la necesaria intervención de todas las ramas del poder, y de los ciudadanos afectados. En segundo lugar, al actuar del modo en que lo hizo, la Corte no se arrogó la decisión final o única sobre el asunto en cuestión. Por el contrario, entendió que la gravedad del problema, y las genuinas dudas y dificultades existentes en relación con la mejor forma de resolverlo, requerían de una reflexión democrática, prolongada en el tiempo (de allí las varias audiencias en donde se fueron definiendo y puliendo planes posibles para remediar la contaminación). En tercer lugar, la Corte eludió la tradicional, muy imperfecta y tosca manera de encarar estas cuestiones (manera que la llevaba a caer, permanentemente, en la clásica alternativa binaria: “la ley es válida – la ley es inválida”). Contra aquellas viejas inercias, la Corte optó por transitar un camino alternativo, absolutamente inhabitual y de carácter esencialmente dialógico o conversacional: ella entró en discusión directa con el poder político, con la asistencia de diferentes organizaciones ciudadanas, con el fin de darle forma a una solución más ajustada a la dimensión y dificultad del problema en juego. En definitiva, la Corte dejó atrás, sin más, y de un día para el otro, una cantidad de “saberes” y prejuicios muy instalados dentro de nuestra comunidad jurídica. Las viejas miradas consideraban a estas nuevas posibilidades dialógicas como absurdas, puramente teóricas, no-jurídicas, y finalmente impermisibles (éstas eran las respuestas que muchos de nosotros recibíamos, años atrás, cuando nos pronunciábamos a favor de alternativas dialógicas: lo hacíamos –nos decían- porque sólo nos preocupaba la teoría, y no entendíamos de qué se trataba, realmente, el derecho vigente).  

Llegados a este punto, quisiéramos hacer tres aclaraciones finales, antes de cerrar esta breve introducción. En primer lugar, debe quedar en claro que el constitucionalismo dialógico no se limita al caso de la Corte Suprema Argentina. Hemos señalado ya que el origen de esta práctica se remonta al mundo anglosajón, y queremos llamar aquí la atención sobre el modo extraordinario en que dicha práctica se ha extendido en América Latina (una región que cuenta con el tribunal que, tal vez, se haya constituido en el mejor ejemplo internacional acerca de cómo es que puede desarrollarse apropiadamente un constitucionalismo dialógico: la Corte Constitucional Colombiana). En segundo lugar, el constitucionalismo dialógico tampoco debe entenderse como limitado a la posibilidad de convocar a un proceso de audiencias públicas (como el que se diera en el ejemplo argentino sobre el caso del Riachuelo, arriba citado). Las formas posibles de las respuestas dialógicas son numerosas, e incluyen algunas de las posibilidades siguientes: tribunales que crean mecanismos destinados a monitorear el cumplimiento de sus sentencias, con la ayuda de la ciudadanía; tribunales que exhortan a los gobiernos a cumplir con ciertos derechos, o les advierten sobre el carácter inconstitucional de ciertas alternativas; tribunales que en lugar de imponerle una solución a los legisladores, establecen plazos dentro de los cuales estos últimos deben remediar una situación de violación de derechos; tribunales que (y éste es nuestro ejemplo favorito) comienzan a tomar en serio el análisis de los debates legislativos, para asegurar que ellos expresen un proceso genuino de aprendizaje mutuo o, en otros términos, que tales debates no resulten meras pantallas destinadas a avalar una legislación impulsada por grupos de interés, o una decisión que el Ejecutivo se niega a discutir y mejorar junto con la oposición en el Congreso. Finalmente, la sorprendente aparición del constitucionalismo dialógico, que aquí celebramos, debe todavía evaluarse con más precisión, en cuanto a sus alcances y límites. Es decir, aunque es mucho y es muy importante lo que ha ocurrido en esta materia, no es para nada claro que sólo tengamos razones para aplaudir estos avances. Necesitamos todavía determinar cuáles de estos desarrollos resultan plausibles y cuáles no; cuáles tienen posibilidades de estabilizarse, y cuáles siguen dependiendo de la voluntad discrecional de quienes los impulsan; cuáles reformas institucionales podrían favorecer su mejor crecimiento; cuáles des sus manifestaciones encajan mejor con nuestras convicciones democráticas; cuáles son más sensibles a la voluntad deliberada de la comunidad.

Con el objeto de examinar y evaluar esta novedad que ha aparecido dentro del constitucionalismo, hemos decidido incorporar en este libro a algunos de los textos más significativos que se han publicado hasta el momento, en esta materia. Asimismo, el libro incluye una selección de autores que reflexionan sobre el constitucionalismo dialógico, desde América Latina, o con una perspectiva especialmente atenta a lo que ocurre en la región. Esta selección nos permite reconocer la tremenda riqueza de la discusión que se ha estado dando sobre el tema, en el ámbito latinoamericano –un ámbito que aparece a la vanguardia en materia dialógica, tanto por el nivel de las reflexiones que ha sabido albergar, como por el nivel de creatividad que han demostrado al respecto muchos de sus jueces y agentes jurídicos principales.

Por último, quisiéramos agradecer a Igualitaria, como centro que ha impulsado de modo muy especial la discusión en torno al constitucionalismo dialógico, y a la Revista Argentina de Teoría Jurídica de la Universidad Torcuato Di Tella, por permitirnos retomar algunos de los trabajos que habían conocido una primera publicación en castellano, en las páginas del excelente dossier que allí se editara, sobre esta misma materia.

Roberto Gargarella y Paola Bergallo



[1] Podríamos decir que el constitucionalismo dialógico nació, en la práctica, en 1982, en Canadá, cuando allí se adoptó la “Carta de Derechos.” Entre otras novedades, dicha Carta incluyó la famosa “cláusula del no-obstante” (notwithstanding clause) que le permitía a la legislatura insistir con su legislación, por otros cinco años, a pesar de que la Corte encontrara a la misma incompatible con la Carta de Derechos. Aunque modesta en su alcance, esta novedad abrió la puerta institucional a una forma diferente –más dialógica- de relación entre jueces y legisladores, que ya no iba a caracterizarse más por la presencia de un Poder Judicial con el derecho de imponer su autoridad sobre las legislaturas, en caso de desacuerdo con éstas sobre el significado de la Constitución. Este desarrollo institucional canadiense fue retomado, poco después, en varios de los países del Commonwealth (Reino Unido 1998; Nueva Zelandia 1990; Australia 2004), dando lugar a un constitucionalismo de un nuevo tipo (se habla desde entonces del “nuevo modelo Commonwealth del constitucionalismo”), de tipo menos rígido, más conversacional. 

24/7/2014

Se viene el Seminario

El Seminario de este año, lo largamos a comienzos de Septiembre, los jueves de 18 a 1930 (desde el 2do jueves del 9). Hay buen material comprometido, así que a reservar el horario

23/7/2014

Memoria Verdad y Justicia

Jornada nacional contra la criminalización de la protesta


Enjuiciar a los represores

Buena mesa, ayer en la UP. Lamento no haber llegado. Un resumen, acá

Expropiar/ cualquiera

La jefa del bloque oficialista en Diputados, en este para mí insólito reportaje, acá, dice lo siguiente:

La Justicia resolverá quién es el dueño de la ex Ciccone. Muchos levantaron la mano cuando nosotros expropiamos y dijeron "el dueño soy yo", como fue el caso de Raúl Moneta. No es del interés del Congreso saber quién es el dueño de la empresa que se va a expropiar.

Esto es, el Estado expropió la "máquina de hacer billetes" de alguien que no sabemos quién era. Lo más probable es que fuera de alguien que estuvo prófugo de la justicia y con pedido de captura internacional, por delitos múltiples. Pero a quién le importa? Por qué al Congreso o a la ciudadanía debería interesarle que el Congreso pague por una empresa sin dueño, posiblemente en manos de un criminal, para empezar a  imprimir la moneda pública desde allí? Tal vez la culpa sea propia, porque uno no entiende "qué es la política realmente." O tal vez los equivocados sean ellos, que vienen arruinándola de este modo.

Efedrina: las balas pegan cerca

La justicia ya probó que la campaña presidencial se financió con dinero de la efedrina, algo que debiera haber causado el fin de todo, pero acá estamos. Ahora se empieza a probar judicialmente el vínculo entre los círculos íntimos de Néstor, y el tráfico de efedrina (acá o acá: no se trata de lo que dicen los diarios, sino de lo que prueba la justicia). A ver si nos entendemos: hablamos de políticos (Néstor el primero) que en su desesperación por más y más financiamiento, tomaron como fuente primera de financiamiento al dinero más sucio. Se trató, en mi opinión, del error más grave (y miserable) en la historia de la democracia argentina. No entiendo cómo, si es que hay algún oficialista honesto, no traza una raya y dice "de éste límite no se podía pasar": nada, nunca, justificaba lo que hizo NK. No entiendo cómo los medios oficiales hacen silencio sobre el tema: nos compete a todos, es lo más grave de todo. Ninguna batalla (destruir a la "corpo" o lo que sea) justifica este medio: es el límite. No entiendo realmente cuál es el fin más alto que se defiende a través de este encubrimiento.

Emergencia

De don Sebastián E., hoy en Clarín, acá

22/7/2014

La mentira del desendeudamiento argentino

Muy bien Claudio Lozano, acá

Correa vs. Ávila, sobre la reforma constitucional en Ecuador

El Presidente Correa está promoviendo una abominable reforma constitucional. El primer punto es asegurar su propia reelección; el segundo limitar la "acción de protección" (un poco a la medida de lo que quiso hacer aquí el kirchnerismo, frente a las "cautelares"); luego favorecer la participación de las Fuerzas Armadas en asuntos internos; y así. El Presidente usó los medios -casi todos bajo su control- para defender la iniciativa, atacando entre otros al amigo Ramiro Ávila (gran constitucionalista del Ecuador, muy involucrado en el desarrollo del "garantismo" ecuatoriano, y en la defensa de la protesta social), acá. Don Ramiro, que no tiene los medios a su disposición, le contesta (hacia allá vamos!!) desde un blog, acá. (signo de los tiempos: cómo vamos a debatir con el poder político, en América Latina. Ellos entrevistados por alcahuetes, en medios de alcance nacional e internacional, y los críticos desde blogs de alcance familiar) Grande Ramiro!

21/7/2014

Responder frente al crimen (responsibility vs. liability)

En Answering for Crime. Responsibility and Liability in the Criminal Law (OUP 2007), el amigo Duff se dedica a separar dos conceptos que en castellano tal vez cueste más separar -o cuya necesidad de separación no sea a primera vista evidente: responsibility y liability. En castellano, la cuestión sería distinguir entre "responsabilidad" y "responsabilidad penal": se nota menos, pero la disección es igualmente necesaria y potente. Para él, lo crucial no es analizar la liability o responsabilidad penal, sino comenzar por el paso previo, más decisivo, referido a la responsabilidad a secas (también, answerability: ante quién debo responder). La pregunta que le interesa, entonces, es "quién es responsable ante quién, por qué?", y ello -aquí la importancia- no debe ser visto como sinónimo de (por tanto, quién es) "responsable penalmente." Alguien puede ser responsable de una falta grave, pero no por ello ser penalmente responsable, dado que es capaz de ofrecer respuestas exculpatorias (que incluyen algunas relacionadas con las desventajas a que me ha sometido el Estado). Su pregunta incluye también, por supuesto, una reflexión relacionada con la que hacemos siempre desde este blog, siguiendo otros trabajos suyos: "y qué autoridad tiene usted, Estado, para reclamar algo sobre mí, luego del modo en que me ha tratado (a lo largo de mi vida, a mí y a toda mi familia...)."

20/7/2014

La inmoralidad del castigo

En The Immorality of Punishment, M. Zimmerman, el autor sostiene que "el castigo legal es muy difícil, sino imposible, de justificar." En el libro, dice que "hay muchas razones para cuestionar la efectividad del castigo, en términos de incapacitación, rehabilitación o disuasión"; y además, que "ninguna de estas formas de prevenir daños requiere del uso del castigo."

Efedrina k/ La puerta de atrás

Se reactiva la causa por la conexión efedrina -elemento que permitió financiar la campaña de la actual Presidente, y que requeriría de las máximas medidas contra ella y sus principales colaboradores, en cualquier lugar del mundo. La investigación de la jueza S de C comprobó que la entrada de efedrina al país pasó, durante el gobierno de Néstor, y bajo la supervisión de su directo amigo Granero (director de ENARSA¡¡) de 1200 kilos en 4 años, a 20000 en uno solo (el 2007).
(acá la última noticia que vi sobre el tema, aunque salvo en los diarios oficiales, el tema está en todos: sobre los 40000 kilos de importación, impulsados...desde la Secretaría anti drogas SEDRONAR¡ y a partir de persistentes llamados que se hicieron desde la Casa Rosada).

Hace rato que lo digo, pero insisto con esto: que nunca nadie más me hable una sola palabra a favor de Néstor, si antes no aclara que los k no son directos responsables del descontrol narco en el país (hechos como éste, o la falta de controles aéreos, o la droga como moneda de cambio entre los punteros de la Provincia, o la financiación de la campaña presidencial judicialmente comprobada, son sólo pequeños datos de entre la multitud de pruebas que existen). Aceptaron jugar con la muerte, por multiplicar su financiamiento. Nada, nunca va a justificarlos, a pesar del silencio o el aplauso de tantos, a sabiendas de lo que ocurre en la puerta de atrás.

Más allá de las implicaciones de la cuestión, empeorando la vida de todos en el corto plazo, el tema tiene interés para pensar en un segmento muy importante de la clase política, carente de principios, cultura y compromisos públicos genuinos. Supongo que desde que el país es extremadamente desigual -digamos así, desde los tiempos de la dictadura hasta hoy- el tema del financiamiento de la política pasó a ser, para muchos, el tema más importante de la política (aunque Carrió -mal que le pese a tantos- supo demostrar que se podía crecer políticamente sin financiamiento: tenía toda la razón, pero los bobos no lo entienden).

El hecho es que el menemismo hizo escuela del "robo para la corona", y el kirchnerismo de un reclamo similar: "para poder hacer política en la Argentina hay que ser millonario". Las dos afirmaciones resultan desvergonzadas, pero ellas pretenden, sin embargo, constituirse en argumentos públicos, auto-justificaciones que pueden ser presentadas frente a los demás, sin ruborizarse. Conviene contener el enojo por un momento y pensar qué nos dicen esas frases, provenientes del corazón del menemismo y el kirchnerismo: hoy, una parte importante del poder se involucra en negocios de máximo riesgo (no es casual que el menemismo y el kirchnerismo tejieran los lazos que tejieron, con el dinero narco) diciéndose a sí mismo que hace lo que hace en honor de fines relacionados con el bien común (lo mismo decía Andreotti en Italia, para justificar sus nexos con la mafia). Inmediatamente luego, dejan de pensar y ya solamente mueven las piezas y ejecutan. Hubo una larga época en la vida política argentina, en donde este razonamiento -relacionado con el vértigo del dinero en la política- resultaba simplemente ajeno a la misma -los problemas y los vicios corrían por otros cauces. Eran épocas en donde la política no se alimentaba, como hoy, de la desigualdad; en donde la pulsión por el dinero se encontraba contenida, antes que desatada, como en la década destruida.

Grande Paraguay

Gran película la paraguaya 7 CAJAS, más allá de imperfecciones primerizas, aplauso para un gran fresco sobre Paraguay, que parece un cuadro de Cándido López. Reportaje a los directores, en Página, acá

18/7/2014

Periodismo para ellos

La carrera de periodismo ha dado algunxs de los peores y peor formados profesionales de la Argentina. La gran mayoría de periodistas locales -de cualquier tendencia- muestran un nivel de formación horrendo (para no entrar en temas relacionados con el modo en que venden su dignidad -otra vez, desde cualquier tendencia). Pero siempre se pueden hacer las cosas peor. La Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata viene a la vanguardia en este sentido (ayer, sin ir más lejos, distinguió con el premio Rodolfo Walsh (¡¡¡) a VH y a Maradona, por el modo en que ayudaron a "producir y circular información" desde una perspectiva latinoamericana -Rodolfo, perdona a los que mansillan tu nombre de este modo). A los muchachxs de La Plata: ojalá puedan escapar de allí¡ Lo siento realmente por lo que vienen haciendo con la carrera que es de ustedes¡

Riquelme

El más grande (y lo dice un hincha de Rácing) se va a Argentinos Juniors, demostrándole a la torpe dirigencia de Boca el tamaño de sus miserias. Nota interesante sobre el pase, acá

Ingreso básico ciudadano

En el Congreso sobre Ingreso Básico en Canadá, organizado por el grupo de Philippe Van Parijs/Rubén Lo Vuolo y otros talentos. Mi presentación sobre constitucionalismo latinoamericano e ingreso básico, acá (en inglés)

Campagnoli & los chapuceros del poder

El jury repuso, provisionalmente, a Campagnoli en su cargo. Una gran nueva muestra de que los "genios del mal" lo hacen todo realmente mal. Son eso, sobre todo: chapuceros, papanatas. La causa que le armaron a Campagnoli (finalmente, acusado por "investigar en exceso") fue tan penosa, que ni los "propios" se animaron a acompañar al grupo de sobre-excitados de la Procuración que impulsaron todo esto: todo el mundo sabía que sería inadmisible remover a un fiscal por investigar "en exceso" al poder. Los "genios del mal" volverán a la carga, con otras acusaciones, y habrá que ver hasta dónde llegan. Pero lo ocurrido es muy revelador sobre los niveles de la propia torpeza. 

p.d.: La torpeza es una nota bien distintiva del período k: Como este jury contra Campagnoli. Como Boudou dejando marcas de la corrupción en cada papel que firmó. Como las mentiras en cada palabra pública, que terminaron alienando hasta a los propios. O como las candidaturas testimoniales que promovió Néstor, y que llevaron a que su facción perdiera las elecciones de un modo nunca antes visto, hasta en la Provincia de Buenos Aires: somos tontos, pero no tanto¡¡ En todo caso, propongo pensar sobre el tema de la chapucería gubernamental (Pienso, por caso, que el menemismo asentó la propia corrupción en personal más sofisticado, una tecnocracia del mal -grandes estudios entrenados desde hacía años para mentir y robar. Estos, en cambio, han despreciado aún a ese personal idóneo para el mal, y por eso la chapucería hace que todo quede en evidencia más prontamente -comparemos, por caso, a Dromi o Barra con Fariña o Báez).

p.d.: El caso Boudou llega a Cámara, y uno puede esperar lo peor de ellos.  A ver a qué se animan. A ver si se animan.

17/7/2014

RECORDAR HOY GRAN DEBATE PLATAFORMA

ESTE JUEVES, GRAN DEBATE ORGANIZADO POR PLATAFORMA 2012 SOBRE LA CRISIS ECONOMICA ARGENTINA, CON

RUBEN LO VUOLO
CLAUDIO LOZANO
JAVIER LINDENBOIM

19 HORAS, CENTRO FRANCO ARGENTINO, AYACUCHO 1245, 3ER PISO, CABA

16/7/2014

Implacable: La Presidenta pidió terminar con el "pillaje financiero internacional"

Para terminar con el pillaje financiero nacional, en cambio, habría que esperar todavía un poquito.
p.d.: El procesado vice-Presidente Boudou , hoy a cargo de la Presidencia, habría mostrado total acuerdo con la dura denuncia presidencial.

Página no negocia

Mañana a las 18hs, acto en la puerta de Página/12. Están todos invitados a acercarse a Solis 1525. La empresa sigue negandose a negociar. 

15/7/2014

Fútbol: Romper todo

Entre ayer y hoy aparecieron varias notas sobre la violencia que se desatara post-Mundial (Palermo hoy en Clarín, Sarlo acá), y sobre la cual los medios oficialistas, por alguna razón, no hablan (todo debe ser fiesta). Don Alabarces recomienda una nota, que en realidad es un reportaje a él mismo (acá). En todo caso, la nota-reportaje está bien, y de él tomo sobre todo dos ideas, que él expone en lenguaje futbolero: 1) "si hay fútbol, hay quilombo" (afirmación que respalda citando varias celebraciones masivas sin violencia, y una serie de celebraciones futbolísticas, sistemáticamente marcadas por la violencia); y 2) "cuando aparece la cana, desaparece todo razonamiento", que refiere al momento en que sólo queda el lenguaje de la violencia bruta. Las dos afirmaciones de impacto, me parece, encuentran apoyo empírico y valen ser retomadas.

Me pregunto sobre lo que la nota no llega a analizar, esto es, el por qué de la violencia, y sobre todo el por qué de esos niveles de violencia, que son consistentes con el agravamiento de la violencia en los delitos cotidianos (una nota menor, en toda la escena, es la violencia contra las instalaciones del Metrobus -una política de transporte integradora que, mal que le pese al oficialismo, el gobierno nacional no fue capaz de ofrecer en 10 años de transportes robados. Menciono este dato a la luz de, por ejemplo, el devoto cuidado que barrios ultraviolentos, como los de Medellín, pusieron sobre los cambios operados en la región, sobre el transporte -pocas veces vi instalaciones de metro tan cuidadas, por los mismos pobladores). 

En definitiva, ni la violencia ni los niveles de violencia se explican con apelaciones a la historia o referencias a las tradiciones nacionales. Entonces qué? Mi impresión es que tales resultados horrendos tienen que ver con la conciencia clara del abuso, maltrato e impunidad, que recorre distintivamente esta época pero que se remonta todavía más atrás -una conciencia que no se revierte citando el rosario habitual de medidas que forman parte de la fatigada plegaria k (lo cual, obviamente, también torna más comprensible la violencia en la Ciudad en donde, más allá de alguna plausible política integradora, como el Metrobús, es clara la ausencia de un criterio igualitario general, o una política de igualación que recorra a todas sus áreas). Nadie tiene dudas de los niveles de destrato e impunidad existentes, que favorecen el "no me importa nada", y tornan entendibles, aunque nunca justificables, los sentimientos de "venganza hacia todo" . En ese tremendo, comprensible resentimiento (que recorre, atención, a todas las clases sociales), y en esa auto-justificación del "todo vale", creo que anida buena parte de la explicación que la nota deja vacía.

14/7/2014

PLATAFORMA DEBATE SOBRE LA CRISIS ECONOMICA ARGENTINA

ESTE JUEVES, GRAN DEBATE ORGANIZADO POR PLATAFORMA 2012 SOBRE LA CRISIS ECONOMICA ARGENTINA, CON

RUBEN LO VUOLO
CLAUDIO LOZANO
JAVIER LINDENBOIM

19 HORAS, CENTRO FRANCO ARGENTINO, AYACUCHO 1245, 3ER PISO, CABA




Entrevista sobre diálogo constitucional

En Revista Ñ del sábado pasado, acá